Roma: se llevo a cabo el Seminario de estudio de la sección Iglesia y deporte

Durante el 14 y 15 de mayo de 2015 tuvo lugar en Roma el IV Seminario Internacional de estudio de la Sección Iglesia y Deporte, organizado por el Consejo Pontificio para los Laicos. Este dicasterio dedica una parte importante de su trabajo a organizar encuentros y seminarios entre profesionales y expertos de las diversas materias de las cuales se ocupa para así, poder hacer un trabajo eficaz y duradero, consciente de la importancia de dejar un poso para las generaciones futuras.

El seminario de estudio tuvo como título, “Entrenadores: educando personas”, donde se buscaba afrontar y profundizar el importante rol que juega el entrenador en la formación de los deportistas no sólo a nivel amateur o de base sino también a nivel profesional donde en muchos países los jóvenes comienzan a ganar dinero y fama a edades muy tempranas y éste, el entrenador, es la persona que les acompaña todo el tiempo en la mayoría de los casos.

El título del seminario se eligió con la perspectiva obtenida de los anteriores. El Consejo Pontificio para los Laicos busca dejar una herencia del trabajo realizado que pueda servir para que otros continúen la misión a nivel de las Iglesias locales. Por ello para este seminario buscamos ponentes que pudieran reflejar una imagen lo más amplia posible, desde un punto de vista cultural como desde los diferentes niveles y especialidades que existen en la actividad deportiva. También se buscaba que los participantes tuviesen un perfil muy variado e internacional. Por eso acudieron casi un centenar de personas, entre deportistas y ex-entrenadores de élite, formadores y entrenadores de equipos de base, así como responsables de organismos internacionales y profesores universitarios. Además, participaron los responsables de la pastoral deportiva de numerosas conferencias episcopales así como de otras confesiones cristianas.

El seminario de estudio inició con la introducción de S.Em. el Cardenal Ryłko donde  puso de relieve la importancia que la Iglesia da al deporte, como uno de los fenómenos culturales más significativos de nuestra época. El cardenal dijo que “en los últimos decenios, los pontífices se han pronunciado sobre este argumento, viendo en el mundo del deporte un «nuevo areópago» que abre un desafío a la misión de la Iglesia. El beato Pablo VI escribía en la Evangelii Nuntiandi: «hace falta […] poner todos los esfuerzos en vista de una generosa evangelización de la cultura, más exactamente de las culturas. Éstas deben ser regeneradas mediante el encuentro con la buena noticia».

A continuación, Mons. Clemens, secretario del Dicasterio, dio lectura al mensaje que el Santo padre dirigió a los participantes en el seminario. El mensaje refleja vivamente la esperanza que tiene puesta el Papa en el deporte. Así, hizo hincapié en la capacidad que tienen los entrenadores de dar una contribución muy valiosa para la creación de un clima de solidaridad y de inclusión de los jóvenes marginados y en situación de riesgo social, cuando éste, consigue encontrar la forma adecuada para acercarlos al deporte y también a las experiencias de socialización. “Si el entrenador posee equilibrio humano y espiritual también sabrá defender los valores auténticos del deporte y su naturaleza fundamental de juego y actividad socializadora, evitando que se desnaturalice bajo la presión de tantos intereses, sobre todo económicos, hoy en día cada vez más presentes”.

Además pidió la colaboración de todos los participantes para lograr la atención de todas las organizaciones que trabajan en el mundo del deporte, las federaciones internacionales y nacionales, las asociaciones deportivas laicales y religiosas, etc., para prestar la debida atención e invertir los recursos necesarios para la formación profesional, humana y espiritual de los entrenadores.

El mensaje del Santo Padre fue un reclamo constante durante todo el seminario por la cantidad de observaciones y puntos de reflexión que ofrecía y el interés de sobra conocido del Papa Francisco por el deporte.

La primera jornada del seminario se dividió en dos partes. Una primera parte donde el Prof. Norbert Müller y el Prof. Gerhard Treutlein hablaron desde un punto de vista más genérico y sociológico sobre el papel del entrenador y la relación de los atletas con el entrenador en las diversas etapas de la vida deportiva.

Norbert Müller, miembro de la Comisión de Educación y Cultura del Comité Olímpico Internacional, habló sobre la relación del mundo juvenil y el deporte como un binomio que desafía al entrenador de hoy en día. Para ello presentó un reciente estudio en donde casi 200 atletas de alta competición respondían sobre los valores éticos en el deporte, la visión que tienen del entrenador o los estándares sociales que se tienen del deporte de competición y la influencia que tienen en ellos los entrenadores.

Además dijo que, el movimiento olímpico debe ser consciente de la responsabilidad que tiene sobre las condiciones sociales y éticas bajo las cuales viven y entrenan los atletas. Por otro lado señaló el problema de la financiación deportiva, con el cual, los patrocinadores y los gobiernos se esfuerzan en promover sólo aquellas especialidades en donde hay una probabilidad media-alta de obtener éxito, y la responsabilidad de todas las instituciones en formar a las personas y no crear atletas como máquinas de obtención de beneficios.

El profesor Gerhard Treutlein por su parte, habló de los desafíos que junto con la violencia, conforman la mayor amenaza del deporte en la actualidad, es decir, el doping. El Prof. Treutlein, profesor emérito de pedagogía de la educación física en la Universidad de Heidelberg, es un experto en la materia y ha fundado el Centro de Prevención contra el dopaje en Alemania.

En su exposición analizó las causas del dopaje y cómo la cultura predominante del consumismo, la imagen y la búsqueda del éxito a toda costa, hacen que se pervierta la imagen verdadera de la actividad deportiva. Señaló que, frente a estas actitudes, el entrenador puede ejercer un papel fundamental en la formación mental del atleta. Concluyó su exposición afirmando la necesidad que se fomente la prevención del dopaje desde edades más tempranas, inculcando a los adolescentes valores e instrumentos necesarios para conocer los efectos de las sustancias dopantes, y elementos de juicio para discernir y evitar el fomento de consumo de productos farmacéuticos innecesarios.

La segunda parte de la primera jornada del día, estuvo más centrada en cómo debe ser un entrenador. Por un lado Raymond McKenna, Presidente de la Asociación Catholic Athletes for Christ habló sobre la importancia de “formar a los formadores” como decía el mensaje del Papa Francisco.

En su intervención hizo hincapié en la inigualable posición que tiene el entrenador para hacer el bien en la sociedad y para con sus deportistas. Recalcó que el ejemplo es un hecho fundamental en la vida del entrenador y que las virtudes de la humildad y el saberse poner en el lugar de los atletas eran fundamentales para transmitir y enseñar el valor de la persona en el mundo del deporte.

La posición del entrenador es una plataforma para testimoniar la fe, la Verdad y las virtudes cristianas, que es a lo que está llamado el deporte.

En la mesa redonda, antes de finalizar la jornada intervinieron cuatro personas con distintas aproximaciones sobre un tema común: el entrenador como medio de inclusión social.

Así, Irene Villa, escritora y deportista paralímpica habló de la fuerza del deporte para superar cualquier barrera, como ella, que tras sufrir un atentado terrorista con 12 años y perder las dos piernas supo afrontar la vida con ilusión y ganas de luchar. En este ámbito el entrenador no es solo quien nos ayuda a lograr un objetivo sino la persona que está a nuestro lado en los buenos y malos momentos y nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Jaime Fillol, ex tenista, entrenador profesional y presidente de la Fundación Fillol habló del poder del deporte en un contexto de pobreza, de cómo es posible mejorar la vida de las personas a través de una persona como el entrenador, que en muchos casos debe realizar una función no solo de educador deportivo sino de “otro padre”  para los más desfavorecidos. En una sociedad cada vez más dividida y donde la familia está cada vez más atacada, el profesor Fillol hacía referencia a la necesidad del amor que tienen los jóvenes hoy en día y de cómo con el cariño y la comprensión, el deporte no es sólo un medio de distracción y esparcimiento sino también un modo de educar y transmitir la Fe.

A continuación quisimos presentar dos ejemplos prácticos de integración social a través del deporte. Kevin D’Souza, presidente de la Fundación Juan Pablo II para el deporte en Goa, India, habló de los proyectos de formación en valores y la prevención de situaciones en las que los jóvenes se encuentran a lo largo de su vida. Por otro lado la Prof. Sandra Allen Craig explicó el proyecto “Future in Youth” que la Universidad Católica de Australia lleva a cabo desde hace años en Timor Oriental, donde a través de la formación de entrenadores se ayuda al desarrollo de los pueblos, logrando la pacificación de la zona y la integración social de las personas de diferentes etnias, religiones y estratos sociales.

El segundo día del seminario tuvo un perfil mucho más técnico. Comenzó con la intervención de Antonio Manicone, vice seleccionador de  futbol suizo, ex jugador de futbol internacional, y licenciado en educación física.

Antonio Manicone dividió su ponencia en 3 grandes temas: ¿Quién es el entrenador?; ¿Quién fue mi entrenador?, experiencias como jugador; Experiencias como entrenador. Y es que, Manicone habiendo jugado a nivel amateur y profesional, y entrenado también a ambos niveles, tiene la autoridad para hablar con claridad de los condicionamientos y presiones que soporta el entrenador cada día.

Por ello, nos habló de los peligros de la fama, del dinero, de los medios de comunicación, etc., pero sobretodo de la función educativa de los entrenadores y su relación con los padres a nivel amateur. Señaló el peligro de presionar a los jóvenes en exceso con el fin de ganar a toda costa. La importancia de la autoestima en los deportistas en la etapa de la adolescencia y la primera juventud y la necesidad de que los entrenadores no den una visión distorsionada de la realidad. A menudo, comentaba Manicone, “un problema que nos encontramos con frecuencia, a las puertas del deporte de primer nivel, es la necesidad de hacer ver a los chicos que no todo es como parece: las cosas no duran para siempre, el dinero no lo da todo y éste es solo un medio y no un fin”.

Tras el turno del debate y las preguntas y una breve pausa, Su Eminencia el Cardenal Pell, Prefecto para la Secretaría para la Economía hizo una disertación riquísima de contenido sobre la figura del entrenador y el testimonio de fe y de vida que realiza al servicio de la persona. Aunque la misión encomendada por el Papa al Card. Pell no tiene nada que ver con el tema del seminario, sabíamos que siempre ha sido un amante del deporte, y que antes de entrar en el seminario participó como «ruckman» de fútbol australiano y entrenador.

El Cardenal Pell hizo referencia a las enfermedades que afectan al deporte hoy en día y la necesidad de formar en valores a los deportistas desde la escuela. Hizo alusión a algunas experiencias personales que sirvieron para fortalecer su fe y en donde el deporte tuvo un papel de puente entre la persona y la Fe católica.

Por último, para cerrar la jornada, cuatro testimonios de vida en donde se reflejaba como el deporte puede cambiar la vida de las personas y cómo sin la ayuda del entrenador no habría sido posible.

Chris Tiu, jugador profesional de baloncesto en Filipinas; Massimo Achini, presidente del CSI en Italia, la asociación católica de deportistas más grande de Italia que engloba a más de 1 millón de asociados; Iván Córdoba, ex jugador profesional de fútbol o Alison Wanner misionera deportiva en Estados Unidos con la Asociación “Varsity Catholic”. Precisamente el testimonio de Alison hizo ver con claridad como gracias al deporte ella fue capaz de pasar del desprecio de la fe hasta su conversión y el anuncio inesperado, al final de su intervención, de su inminente ingreso como consagrada en las Siervas del Corazón de Jesús.

Sin duda el seminario, como mencionó en las conclusiones Mons. Clemens, estuvo marcado por el mensaje del Santo Padre y por el ambiente de amistad y colaboración que se vivió desde el principio. Estos dos días de trabajo son la esperanza de poder trabajar en común para lograr que el deporte sea verdaderamente un medio de transmisión de los valores y de la Fe, y no sea desvirtuado por agentes externos que lo alejan de su propia identidad: elevar la persona y su propia dignidad a la categoría de hijos de Dios.

Todos los textos  del seminario se puede obtener en la lengua pronunciada en la página web del Dicasterio: www.laici.va. Además el mensaje del Papa ha sido traducido en las cuatro lenguas oficiales de la web y está a disposición de todos.

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